5 de July del 2017

Protección solar en piel grasa

Brillos, poros dilatados, puntos negros y aspecto grasiento… ¿Tengo que darme protección solar? La respuesta es que sí. En este artículo te contamos cómo puedes plantarle cara al sol y al acné.

Para una piel grasa no sirve cualquier fotoprotector facial, ni mucho menos utilizar el mismo que para el resto del cuerpo. Es muy importante escoger uno específico que evite brillos y efecto máscara.  Las últimas investigaciones han conseguido  grandes avances en las formulaciones y cosmeticidad de estas cremas solares.

No a los brillos:

 Algunas cremas de protección solar tienen texturas grasas, sobre todo, las que llevan filtros orgánicos. Al aplicarlas, siempre dejan brillos, empeorando por tanto la piel con tendencia grasa. Para evitarlo, opta por los filtros minerales, texturas en gel-crema que tengan menor proporción de aceite que de agua (lo que se denomina o/w), oil-free o dry-touch (acabado ultraseco).

No al efecto máscara:

Otra de las demandas de este tipo de piel es evitar el efecto blanquecino y la sensación pegajosa. Las cremas solares más densas provocan un efecto oclusivo no deseado. Tras aplicarla por la mañana y repetir su aplicación a lo largo del día, forman una coraza que tapona los poros. Si a ello le sumamos el sudor y la polución, estamos agravando el problema aún más.

Una buena opción es Sun brush mineral SPF 30 Isdin: es 100% filtros minerales en polvo, se aplica como una brocha de maquillaje, sin aportar color, adaptándose a la piel y dejándola respirar.

Aquí te dejamos más referencias de cremas solares que cumplen los requisitos anteriormente mencionados:

Heliocare 360º gel oil free SPF 50,  Isdin gel cream dry touch 50+, la roche-posay 50+ anti-brillance Anthelios XL, Fusion Water de Isdin,  Avène Solaire Anti-Age Dry-toch, Sunlaude SPF 50+ mat Cumlaude.

En verano nos da la sensación de que los granitos y las marcas de acné mejoran. Ello se debe a que los rayos ultravioletas tienen un efecto antiinflamatorio, el calor también  reduce la actividad de las bacterias causantes del acné, al broncearnos  la capa córnea de la piel se engrosa, disimulando los granitos y las marcas rojizas y, además, las vacaciones reducen considerablemente el nivel de estrés. Todo ello ayuda, pero no olvides proteger tu piel del efecto nocivo del sol.